Celebra tu boda en un castillo o palacio.

A continuación se listan aquellos castillos y palacios en los que celebrar la boda más especial.

La fortaleza se comenzó a construir a mediados del siglo IX durante la época de esplendor del califato de Córdoba, concluyendo su construcción a mediados del siglo XIII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, mas de 350 años de construcción ininterrumpida y de ahí que en la actualidad se puedan visitar en un solo edificios los vestigios de tres castillos diferentes.

La orden le convirtió en la capital de un extenso priorato. La cesión del castillo y su alfóz a los caballeros se realizó en el año 1.183 por Alfonso VIII, aunque la fortaleza ya había sido reconquistada por Alfonso VI, justamente cien años antes, siendo lugar de enfrentamientos bélicos constantes, esta se perdió pasando de cristianos a musulmanes en repetidas ocasiones hasta pasar definitivamente al reino de Castilla.

Las ampliaciones y reformas del castillo continuaron a lo largo de los siglos para adaptarse paulatinamente a los usos y costumbres de cada época, dotándole de archivo, capilla, sala capitular, aljibes, potentes defensas (era necesario romper 7 puertas para acceder al núcleo central de la fortaleza y el grosor medio de sus muros es de 4.5 metros y la altura de sus torres de 30 metros, lo cual, unido a su posición estratégica, le daba un aspecto inexpugnable).

Su última ampliación se realizó en el siglo XVII con la intención de albergar una nueva ermita. La fortaleza continuó habitada hasta prácticamente principios del siglo XIX. En el año 1.813 el edificio fue volado por las tropas de Napoleón quedando en ruinas.

En 1.837 sufrió el proceso desamortizador de Mendizábal para ser adquirido por el Ayuntamiento en 1.962. Actualmente se halla en fase de rehabilitación habiéndose recuperado el 50% del castillo.

Hoy en día se pueden visitar dos de tres aljibes, la galería, la nave de archivos, la ermita, la sala capitular, la torre albarrana, las terrazas, el jardín, la barbacana y los pasos de ronda, siendo utilizado para representaciones teatrales y eventos culturales.

 

Erigido a finales del siglo XII, el Castillo de Olvera formaba parte del sistema defensivo del Reino Nazarí de Granada, hasta que su toma por las tropas cristianas en el año 1327 lo llevaría a convertirse en bastión casi infranqueable de la Corona de Castilla. Su posición estratégica, a 623 metros sobre el nivel del mar, permitía divisar la línea fronteriza de castillos que separaba las Españas Musulmana y Cristiana. En torno al mismo se comenzaría a formar la ciudad medieval, cercada por lienzos de muralla y torres que culminaban en la alcazaba, y en la que se localizaba la mezquita o el zoco.

Si bien, en la actualidad el castillo presenta evidentes rasgos cristianos en su construcción, fruto de las sucesivas remodelaciones que hubo de sufrir desde su toma por el Rey Alfonso XI, quien acabaría otorgando el señorío a la nobleza, que pasó a ser propietaria de todos y cada uno de los bienes que en él se hallaban, entre ellos su castillo.

En el año 1460, por compraventa de 1.700.000 maravedíes, la Villa de Olvera pasó a manos de los Stúniga a los Girón, uno de cuyos miembros, Pedro Téllez Girón, recibiría en el año 1562, de manos del rey Felipe II, el título de Duque de Osuna. De este modo,  el pueblo de Olvera, y con él su Castillo, pasó a depender de dicha casa ducal durante más de 300 años.

Declarado Bien de Interés Cultural en el año 1985, el Castillo presenta una planta irregular adaptada a las formas del risco donde se asienta. La obra humana se integra plenamente con el relieve, descendiendo en espectaculares pendientes hasta los pies mismos de esta formación rocosa.

Desde el Castillo de Olvera se puede divisar una perspectiva del entorno paisajístico en 360º. Al Norte es posible vislumbrar la Sierra de las Harinas, el arroyo Salado y el Castillo del Hierro, en la localidad sevillana de Pruna. Por el Este, el horizonte lo dibuja el Peñón de Zapapaldar y la Sierra Blanquilla, así como las depresiones del norte de la provincia de Málaga. Por el Sur son visibles los núcleos de Alcalá del Valle y Setenil de las Bodegas, así como la elevación de Malaver. Y en su parte Oeste quedan el núcleo poblacional de El Gastor, el Peñón de Lagarín, el Castillo de Zahara de la Sierra o la Sierra de Líjar, cuyo fondo queda dibujado por la Sierra de Grazalema. Además, rompiendo el horizonte se halla la elevación del Peñón de Zaframagón, declarado Reserva Natural e icono indiscutible de la Vía Verde de la Sierra.

El Castillo de Lorca, catalogado como Bien de Interés Cultural, constituyó un bastión defensivo que marcó durante siglos la frontera entre el cristiano reino de Murcia y el reino nazarí de Granada. Tras varios años de trabajo para su consolidación y rehabilitación, abrió sus puertas en el 2003 y se puede visitar todos los días del año, encontrando distintas propuestas, exposiciones, talleres para niños, visitas guiadas, actividades extraordinarias en distintas épocas del año, en definitiva, un espacio para aprender la historia y la cultura de Lorca.

El Castillo es un símbolo para todos los habitantes de Lorca. Desde su privilegiada ubicación, en el Valle del Guadalentín, ha estado habitado desde la Edad del Bronce, lo que lo ha convertido en un yacimiento arqueológico excepcional para conocer el pasado, desde la Prehistoria hasta la actualidad.

El aspecto actual del Castillo de Lorca es el resultado de las continuas reformas que las distintas civilizaciones han ido llevando a cabo en sus 52.000 m² de extensión. Gracias a la arqueología se conocen los enterramientos argáricos de hace 3.500 años y los vestigios romanos que oculta su subsuelo. No obstante, la configuración definitiva del Castillo tuvo lugar en la Edad Media, época a la que corresponden la mayor parte de los restos conservados, siendo el descubrimiento más reciente una sinagoga y un barrio judío del s. XV visitable todos los días del año.

En función de la temporada se pueden realizar distintas actividades que complementan la visita cultural con música, gastronomía... También hay propuestas diferentes para distintos tipos de visitantes: familias con niños, escolares, grupos, extranjeros y público en general. Las mascotas son bienvenidas. Un espacio donde aprender y divertirse a la vez.

Nos encontramos en el municipio de Alcaudete, situado en la Comarca de la Sierra Sur de Jaén. Alcaudete es tierra rica en olivares, frutos y agua. Fue zona de paso estratégica durante la Edad Media y el dominio árabe, al encontrarse en el camino que iba de Córdoba a Granada y lugar fronterizo durante más de cien años, una vez conquistado por los cristianos.


           Esto nos pone en la tesitura de pensar, ¿por qué hay un Castillo en Alcaudete? Corría el año 711 cuando los musulmanes entraron en la Península e iniciaron la conquista de lo que se denominó Al-Andalus, llegando hasta los valles del Duero y el Ebro.

           Sin embargo, hacia el año 1030, su poder se debilitó tanto que los reyes cristianos iniciaron una ofensiva para recuperar las tierras conquistadas y proteger el territorio y a sus habitantes. Así se creó un sistema defensivo potente para impedir la recuperación de las tierras por los musulmanes, basado en un amplio abanico de grandes castillos, atalayas y fortalezas, como es el caso del Castillo de Alcaudete. Alcaudete era conocido en el siglo IX con el nombre de al-Qabdaq o al-Qibdaq, siendo un lugar de refugio para las poblaciones campesinas de la zona.

           Con este fin, en lo alto del cerro se edificó una fortaleza, aprovechando para su defensa las fuertes pendientes, conjuntos rocosos y tajos naturales. Así, durante el dominio almohade, se construyó una gran muralla alrededor del núcleo urbano, además de un alcázar en la cumbre. Todo ello para proteger en caso de ataque a los habitantes y soldados de Alcaudete.

          Dentro del alcázar había un aljibe que recogía agua de lluvia para subsistir, y jaimas a modo de hogares, para hacer vida y dormir. Posteriormente, el Castillo de Alcaudete formó parte del cinturón de defensa que el Rey Fernando III El Santo encomendó para la protección de la frontera occidental del reino de Jaén frente al reino nazarí de Granada.

          Fue construido entre los siglos XIII y XIV. Este Castillo ha tenido varias etapas a lo largo de su vida, que han impregnado sus paredes de leyendas e historias, de recuerdos y aventuras, que han dejado huella en su estructura y que hacen que el conjunto monumental posea una belleza singular que no deja indiferente a sus visitantes.

          Fernando III y su hijo Alfonso X concedieron señoríos en el Reino de Jaén como pago a su ayuda en la conquista del Valle del Alto Guadalquivir, y con el claro objetivo de servir de cinturón protector frente al Reino Nazarí de Granada. Por ello, Alcaudete fue entregado a la Orden de Calatrava en 1245. De ahí que el castillo se pase a denominar Castillo Calatravo de Alcaudete.

          El Castillo de Alcaudete ha tenido varias etapas a lo largo de su historia. Cuando la Orden Calatrava deja esta tierra y la villa se convierte en una zona de realengo, el Castillo se transforma en un Palacio privado, donde los señores de Alcaudete que lo habitaron, colocaron sobre la puerta los escudos de la familia Córdoba y Montemayor. Actualmente estos escudos están tan deteriorados que apenas se distinguen.

El Palacio Del Infante Don Juan Manuel fue la primera fortaleza de Belmonte ordenada construir por Don Juan Manuel en el año 1323 sobre una anterior edificación visigoda. Fue el lugar de nacimiento en
1419 de Don Juan Pacheco, primer Marques de Villena, quien ordenaría la construcción del actual Castillo De Belmonte.

El II Marqués de Villena, Don Diego López Pacheco, lo convirtió en monasterio para lo que, en 1499, trasladó desde la Villa de la Alberca a la de Belmonte, a las Religiosas de Santa Catalina de Sena,
permaneciendo en el palacio hasta 1960.

Entre los muros de este edificio cargado de historia se encuentra ahora nuestro hotel, restaurante y spa, con las más actuales instalaciones para sus escapadas. 

La historia, tradición y cultura del lugar se funden con la modernidad, la calidad y la comodidad de nuestro hotel, un remanso de tranquilidad donde disfrutará de una estancia inolvidable.
Descubra las instalaciones del Palacio Del Infante Don Juan Manuel Hotel Spa y viaje atrás en el tiempo desde sus instalaciones, completamente rehabilitadas pero conservando la esencia y la inspiración de la arquitectura e historia originarias.

 

El Hotel dispone de habitaciones individuales, dobles, triples y familiares, con capacidad de hasta cinco personas.  Además de suites ideales para eventos especiales como bodas, por su gran amplitud. Las habitaciones son muy amplias, y tienen todas las comodidades necesarias para disfrutar de una experiencia única y relajada.

Además, los muros tienen mucha historia, ya que en muchas se pueden apreciar restos del edificio original, rehabilitados formando el conjunto histórico del edificio mezclado con elementos modernos, hacen una mezcla muy acogedora y confortable.

Además las vistas desde las habitaciones son hacia el Castillo del Belmonte por un lado, y a la Colegiata por el otro. Unas vistas con historia difíciles de olvidar.

Disponemos de 39 habitaciones equipadas con baño privado, ducha, secador, caja fuerte, calefacción y aire acondicionado, además de TV y WIFI. También están equipadas con hilo musical para completar la comodidad.

Un añadido extra del que dispone nuestro alojamiento es del SPA. En él podrá disfrutar de un circuito termal, además de sauna y baño turco. Sin olvidarnos de una amplia carta de tratamientos estéticos y masajes para relajarnos.

También dispone para la temporada de verano, de una piscina exterior con solárium, en el que podrá disfrutar de un agradable baño con la tranquilidad que el entorno da.

Alojamiento en diferentes tipos de régimen.

Precio General        70 – 225 €

El alojamiento puede completarlo con diferentes regímenes de desayuno, comida y cena. Puede también acompañarlo de sesión de Spa, masajes y diferentes  tratamientos estéticos.

De estilo gótico mudéjar, fue mandado construir por Don Juan Pacheco, Marqués de Villena en 1456, hombre de confianza del Rey Enrique IV de Castilla y señor más poderoso del reino en su época.

La planta de este castillo en forma de estrella es única y su interior palaciego decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, así como su “bestiario medieval” esculpido en piedra, no tienen parangón en España y sin duda hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de nuestro país.

El castillo se encuentra en perfecto estado de conservación gracias al esfuerzo de sus propietarios a lo largo de los siglos, y que se ha visto culminado con la última restauración, apoyando en esta ocasión las instituciones públicas el esfuerzo de la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, descendiente del Marqués de Villena y propietaria del Castillo.

El Castillo de Belmonte reabrió sus puertas al público en julio de 2010 y ofrece al visitante un recorrido cultural a lo largo de la historia de tan emblemático monumento, desde el siglo XV hasta la actualidad. La visita cultural dispone de audio-guía en 4 idiomas (español, inglés, francés e italiano), sala de audiovisual en gran formato con proyección de 12 minutos como introducción al recorrido turístico, y tecnologías de luz y sonido que trasladan al visitante a otra época.

Además,  desde el mes de Agosto de 2018, a los pies de la fortaleza se encuentra el mayor parque histórico-temático de máquinas de Asedio a escala real del mundo, Trebuchet Park. 

A lo largo de la visita se podrán ver 40 máquinas de asedio en cuatro ámbitos temáticos diferenciados: mundo cristiano, mundo musulmán, mundo oriental y renacimiento. En cuanto a la cronología, las piezas de los tres primeros espacios se sitúan entre los siglos V y XIV y en el siglo XV las del mundo Renacentista.

Todas las máquinas han sido probadas y funcionan tal y como lo hicieron en su época, y han sido reconstruidas con el mismo material empleado en cada período y con el máximo rigor histórico de acuerdo con la documentación existente (miniaturas, grabados, textos de la época, representaciones iconográficas o restos arqueológicos).

 

 

 

 

 

 

 

La Fortaleza de la Mota, en la provincia de Jaén sorprende por ser una atalaya natural en un mar de olivos que alberga el emplazamiento de la ciudad de Alcalá la Real hasta el s.XVI. En la actualidad el conjunto urbano medieval mejor conservado de Andalucía.

Su estratégico emplazamiento entre la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba alberga el Centro de interpretación Vida en la Frontera, que nos descubre la importancia en la historia de Al-Andalus. 

Qal’at Banu Said o de Benzayde fue su nombre desde el año 713 hasta el 1341, momento en el que Alfonso XI la tomara definitivamente y le concediera el título de Real, convirtiéndose en llave, guarda e defendimiento de los Reinos de Castilla frente al Reino Nazarí de Granada, durante 150 años. 

Testimonio de esta conquista definitiva se conserva la Ciudad Oculta, una red de galerías subterráneas, que tuvieron una importancia capital en la toma de la ciudad fortificada en el siglo XIV.

El Conjunto Monumental de la Fortaleza de la Mota conserva su trama urbana original y numerosos vestigios del sistema de vida de la época medieval. Cruzando sus puertas descubrirás los elementos de una ciudad medieval fortificada, como las murallas, torres y adarves, que junto a la Alcazaba y Barrio Militar de la ciudad formaban parte del sistema defensivo. O sus bodegas, nevero, barrios como el de El Bahondillo y palacios que han quedado aquí testimonios de otro tiempo para que tú puedas contemplarlos y te transporten a una época de fusión de culturas y credos. Un innovador audiovisual en la Iglesia Mayor Abacial te emocionará y narrará su apasionante historia.

A principios del siglo XI se tiene constancia de una alquería denominada Itaba en lo que hoy es Teba. Un asentamiento sin fortificación que estaba dentro de la jurisdicción de Takurunna (Ronda). La fortaleza como tal se empieza a construir en el siglo XIII, como consecuencia del empuje castellano.

Más de una docena de torres flanquean el perímetro de murallas que circunda y se adapta a la montaña. Todas, menos dos son de planta cuadrangular. Una es de planta circular y la otra, una torre albarrana que protege el exterior de la puerta principal, que presenta ocho lados. En lo más alto del recinto militar, se levanta el alcázar, una construcción de gran magnitud arquitectónica, con potentes muros, restos de estancias, un patio central y la gran torre que preside todo el conjunto.

En su origen, la fortaleza de Teba es una construcción almohade. Pero la importancia estratégica durante la guerra de frontera y posteriormente como sede del Condado de Teba, supusieron continuas reformas y ampliaciones. No obstante, tras el uso de la fortaleza por las tropas napoleónicas, el castillo sirve como cantera de piedra para las construcciones de la nueva Villa de Teba.

La parte principal del castillo de la Estrella fue, sin duda alguna, el alcázar y la torre del homenaje. Un palacio del que sólo queda el esqueleto por culpa de las guarniciones napoleónicas que lo destruyeron. La torre, sin embargo, conserva buena parte de su estructura original y, aunque le fueron expoliados los sillares tallados en puertas, ventanas y esquinas, en la actualidad sigue siendo el mejor exponente de la Edad Media en la Comarca del Guadalteba y la provincia de Málaga.

La gran fortaleza de la Estrella mantenía dentro las guarniciones militares y a numerosas familias que vivían protegidas entre sus murallas. Los responsables vivían, sin embargo, en el alcázar (un castillo dentro de otro castillo). Sus gruesos muros, sus pequeñas puertas y sus numerosos ventanales favorecían, la defensa y el ejercicio de la coerción (la vigilancia y control de los suyos y del territorio). En su interior había cocinas, talleres, almacenes, aljibes y en el interior de la gran torre, con cuatro plantas (ocho estancias) y una gran terraza, la vivienda del alcaide o señor de la fortaleza.

 

 

 

 

El Castillo de Láchar es un Bien de Interés Cultural, que encierra una apasionante historia que sólo desde hace 2 años se encuentra abierto al público.

Está situado en la Vega de Granada, en el municipio de Láchar. A 15 minutos de Granada, 5 minutos del aeropuerto Granada-Jaén y 60 minutos de Málaga. Ubicado en el centro del municipio, cuenta con servicios cercanos como restaurantes, bares, comercios, etc.

Desde su apertura al público en 2017 está teniendo un gran crecimiento, algo que sorprende a todos los organismos y que lo está convirtiendo en lugar de visita obligada para el turismo de la provincia.

El Castillo cuenta con su propio equipo de informadores turísticos que acompañan al visitante en todo momento, siendo todas las visitas guiadas en cada uno de los productos que ofrece.

La historia del Castillo de Láchar comienza en el S.XIV con la construcción de una torre vigía de alquería en las tierras de la familia Real nazarí. Tras la conquista de los Reyes Católicos, estas tierras pasan a manos de los Cañaveral, que ampliaran la edificación progresivamente durante generaciones, hasta que en el S.XIX Julio Quesada Cañaveral construye una zona de Palacio que se une al resto de la edificación. Tras su nombramiento como Duque de San Pedro de Galatino y Grande de España, el Castillo-Palacio vivirá su época de mayor esplendor y reunirá entre sus muros a grandes personalidades de su tiempo como el pintor impresionista Joaquín Sorolla, el Marqués de Viana, o incluso el Rey Alfonso XIII, que se hospedó en el Palacio en diversas ocasiones.

En su construcción se utiliza un estilo neoárabe o alhambreño, con gran ornamentación en azulejos y yeserías, incluyendo piezas de gran valor como capiteles nazaríes del S.XIV o puertas talladas del S.XVI. Además el Castillo cuenta con una gran cantidad de mobiliario de un enorme valor artístico. El Castillo posee una rica historia llena de momentos únicos y elementos realmente singulares.

Castillo Palacio de los Fernández de Heredia, Siglo XIV (Gótico Levantino)

El mayor castillo que puedas imaginar.

El Castillo de Mora de Rubielos es un monumento representativo del gótico mediterráneo situado en la parte más alta de la villa sobre un promotorio rocoso.

El Castillo es una maciza construcción de sillería de planta cuadrangular irregular con cuatro torres, patio de armas porticado y galería claustral. Ocupa un área de 4.300 m2 (67 x 65 m.). La rampa de acceso de intra-muros está dispuesta en zig-zag y presenta aspilleras en su recorrido, delatando su función defensiva. Flanqueada la puerta, una ligera pendiente con escalones nos conduce al:

Patio de armas porticado; claustro cuando fue convento. Tiene una superficie total enplanta de 1.400 m2 (38 x 37 m.). De planta casi cuadrado irregular y cuyos arcos apuntados presentan dimensiones distintas. En algunos capiteles aparece decoración de animales o monstruos, pero están muy deteriorados.

Caballerizas. Establos. Sótano al que se accede por un arco sesgado, junto al ángulo que forman los muros. La bajada se efectúa por una suave pendiente escalonada, que en un tiempo fue de tierra. Se llega así a un amplio espacio que en su día soportó a derecha e izquierdas los pesebres del ganado.

Marcas de canteros. Pueden verse todavía grabadas en algunas dovelas que construyen los arcos fajones más próximos a la entrada (y en otras salas del castillo) y son la firma de las cuadrillas de canteros que trabajaron en su talla.

Gran salón comedor o de usos diversos, según el castillo pasase por días de paz o días de contienda, que eran los habituales en el medievo.

Antesala, que podía ser con un poco de imaginación, armería, scriptorium y vestuario.
Hoy alberga parte del Museo Etnográfico, son piezas obtenidas exclusivamente en la misma villa.

Alcoba.Dormitorio principal del castillo de los Fernández de Heredia. Esta estancia está alojada en el hueco de la torre de posición. Este, ofreciendo muy gruesos muros, según puede verse por la profundidad del ventanal y también un acorazado techo con el doble de vigas que precisaría normalmente.

La mazmorra. Prisión de gran seguridad La Gran Escalera, Torre-Puerta Extramuros, Escalera Helicoidal, Sacristía en la Etapa Conventual, Gran Sala de 284 m2, Sótanos Primera y Segunda planta. Cripta de Enterramiento, Cripta.y la Capilla.

Declarado en 1931 Monumento Nacional (la villa será declarada Conjunto Histórico- artístico en 1978), su restauración se inició en 1972 con el desescombro, limpieza y consolidación de arquerías y forjados.

 

Con más de 13 siglos de historia, el Parador de Alarcón te trasladará a la Edad Media a través de su monumentalidad, más evidente en la Torre del Homenaje, y de sus elegantes textiles rojos y naranjas. Sobre un meandro del río Júcar, en lo alto del peñasco Pico de los Hidalgos, como si fuese un nido de águila, el Parador se asoma a uno de los pueblos más bonitos de España. Alarcón, declarado Conjunto Histórico Artístico por su belleza y su armonía, es pequeño y encantador. Abrazado por una muralla, se ubica al lado del embalse que lleva el mismo nombre. El humedal te encantará, con sus playitas arenosas sembrando las orillas, pinares, calas y farallones. Además, aquí podrás practicar deportes náuticos, como vela, windsurf, piragüismo, o remo.

Las aguas del río Júcar, ideales para la pesca, se relajan a su paso por Alarcón, riegan encantadores parajes y envuelven y protegen el antiguo alcázar de la localidad. Visita obligada tiene también la iglesia de Santa María, que posee uno de los retablos mejor conservados del Renacimiento. El Palacio de Castañeda, el Centro de Arte Contemporáneo de Pintura Mural de Alarcón, la Plaza de Don Juan Manuel, o la Iglesia de Santo Domingo de Silos son algunos de los lugares que te gustará visitar.

Practicar senderismo por la Hoz de Alarcón te conducirá a hermosos lugares. Para ello tienes dos opciones fantásticas: un sendero de Gran Recorrido siguiendo elcauce del Júcar, y un sendero de Pequeño Recorrido que bordea Alarcón para regalarte preciosas vistas.

A 180 km de Madrid y 170 de Valencia, éste es un lugar ideal para pasar un fin de semana y desconectar de todo. Tú solo tienes que apartarte de la ciudad y relajarte, todo lo demás te lo ofrecen Alarcón y nuestro Parador.

 

 

 

El castillo-palacio de Valderrobres es una obra gótica construida entre los siglos XIV y XV por iniciativa del arzobispo de Zaragoza, señor feudal del territorio, que lo utilizaba como residencia temporal. Forma pareja con la iglesia parroquial, edificada al mismo tiempo y durante las mismas fases y unida a él a través de un pasadizo que permitía acceder a la tribuna construida sobre la capilla lateral del templo y de ésta, con el interior de la iglesia.

El conjunto castillo-iglesia preside la localidad. Al recinto del castillo se accede a través de dos puertas, una situada frente a los pies de la iglesia y otra ubicada bajo el pasadizo de unión con el templo. Atravesando estas puertas se llega al patio de armas, que estaba amurallado en todo su perímetro.

El castillo es un edificio de planta poligonal irregular y tiene la particularidad de que está edificado en el lugar que ocupaba la cúspide de una colina rocosa, de modo que sus constructores utilizaron la montaña como cantera y, a la vez que vaciaban lo que sería el espacio interior, pudieron construir los muros perimetrales, ganando superficie en cada una de sus tres plantas, hasta la última en cuyo centro emerge la colina rocosa.

En su planta baja destacan la sala de caballerizas y de mozos de cuadra, la sala capitular, la bodega, la mazmorra y el pasadizo que le unía a la iglesia. En la planta noble están la cocina, las despensas, una necesaria, el gran salón de las chimeneas, la biblioteca y las salas privadas del arzobispo. En las plantas superiores se encuentran los almacenes del aceite, las galerías y graneros y por último el paso de ronda flanqueado por almenas, merlones y torreones.

             Situado en el centro de la población, es una antigua fortaleza islámica del siglo XI. Junto a ella se sitúa la Torre del Homenaje del siglo XIV, en cuya puerta de acceso se encuentran los escudos en piedra de la Orden de Santiago y de la familia Figueroa.

            Sirvió de residencia de los comendadores de la Orden de Santiago durante los siglos XIII al XVI. En la época medieval, la población se extendía a los pies de la fortaleza, en el barrio del Infierno comprendiendo la plaza del concejo, y la iglesia parroquial, todo ese conjunto urbano se encontraba rodeado de una muralla.

            En la segunda mitad del siglo XIV fue reformada para reforzar sus elementos defensivos exteriores y la torre del homenaje.

           En los primeros años del siglo XVI el comendador D. Rodrigo Manrique adaptó la fortaleza a formas de vida más cortesanas, dotándola de un patio de armas columnado con techado de madera y doble galería. Sus capiteles son de estilo gótico y se conservan todos sus corredores interiores. Una bella ventana de estilo gótico situada en el centro de la fortaleza presidía el salón principal de castillo. Toda la fortaleza estaba almenada y techada, siendo las cubiertas uno de los elementos arquitectónicos más típicos de este característico monumento de todos los castillos santiagueros ubicados en la comarca de la Sierra del Segura.

          En la actualidad el Castillo de Yeste se encuentra reformado y rehabilitado. En su interior podemos encontrar un Centro de Interpretación “Tierra de Frontera”, creado por la Asociación Romeros de San Bartolomé, dirigido por Luis Llopis. Está compuesto por varias salas medievales: sala de proyección, sala de la encomienda santiaguista, sala de urbanismo, sala de armas, sala de naturaleza y repoblación y sala musulmana.

            Y en sus antiguos calabozos, hoy rehabilitados, se encuentra un museo etnológico, que contiene aperos donados por los vecinos de Yeste en cada una de sus secciones, tales como agricultura, ganadera, apicultura. Otras como la vivienda y utensilios tradicionales muestran las costumbres y tradiciones del pueblo de Yeste.

Monumento histórico artístico desde 1931. Construido entre 1395 y 1422 por Ruy López Dávalos. Construido en piedra de granito, de planta cuadrada, con cuatro torreones circulares en cada esquina. Su elemento más característico es la Torre del Homenaje rectangular con una altura de 26 metros, con puertas y ventanas de arco apuntado de medio punto y matacanes. Además, cuenta con el patio de armas, rodeado por la muralla y que en su origen albergaba las dependencias de la servidumbre, cuadras, almacenes y cocinas. La Torre servía de residencia de la nobleza.

"El Castillo sirvió de residencia de personajes como Rodrigo Alonso de Pimentel, Doña Juana de Pimentel a la que se entregó el castillo como parte de su dote por su matrimonio con Don Álvaro de Luna y por quienes el Castillo recibe el sobrenombre de “Castillo de la Triste Condesa”.

Hasta el S. XVIII el Castillo fue la residencia oficial de los Duques del Infantado, pasando a manos del Ayuntamiento de Arenas de San Pedro en 1853, mediante donación de sus dueños"

Durante los siglos XVIII- XIX y XX fueron diferentes los usos a los que se dedicó el Castillo: cárcel, cementerio o almacén.
Actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Arenas de San Pedro, y desde 2006 es el contendor turístico y cultural más emblemático de la localidad, después de ser rehabilitado de forma integral.
La Torre cuenta con 4 plantas en las que se albergan: la Oficina de Información sobre El Castillo, la Sala de Conferencias, que sirve además para la celebración de bodas y eventos culturales o musicales, la Sala Medieval, la Tienda – Museo y la Sala de Exposiciones que alberga la exposición permanente del pintor local Manuel Aznar. Desde el Torreón se accede al adarve que circunda todo el Patio de Armas y que ofrece unas vistas espectaculares de la localidad y de la Sierra de Gredos
El Patio de Armas es el lugar perfecto y donde se celebran los conciertos de verano, las representaciones del festival de folclore local o representaciones teatrales y ferias monográficas.

El castillo de La Monclova, que tiene su origen en el S.XIV, se emplaza sobre la ciudad de Obulcula S.II a.c. Constituye el último avatar de un secular núcleo de población de las épocas prehistórica, turdetana y romana, y la perduración de la ciudad en forma de alquería a través de la dominación musulmana, como así lo afirman los historiadores y geógrafos de la antigüedad, en sus reiteradas menciones. Su nombre de origen indígena, es el diminutivo de la otra gran ciudad ibérica denominada Obulco, en Porcuna (Jaén).

En el año 1342, el rey Alfonso XI le concedió el castillo de la Monclova a su Almirante de la Mar Micer Egidio Bocanegra como premio a los servicios prestados. Llegado el siglo XVI, estas tierras pertenecían a la familia de la Vega, hasta la muerte en combate del famoso poeta Garcilaso, emparentado con la  Casa de Mendoza por matrimonio de Leonor de la Vega, con Don Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana. El 20 de septiembre de 1617 se concede al señor de la Monclova, Don Antonio Portocarrero y Enriquez de la Vega, el Título de Conde de La Monclova y el 5 de mayo de 1706 la grandeza de España. Ya en el siglo XVIII estas tierras recaen en el Marqués de Ariza y posteriormente se une a la casa del  Duque del Infantado.

En el año 1910, Joaquín de Arteaga y Echagüe, XVII Duque del Infantado reconstruyó el castillo.

En la actualidad ha diversificado su actividad para dar la bienvenida a  visitantes e invitados que desean explorar la encantadora residencia, conocer su historia centenaria y disfrutar  de este  emblemático lugar.

El castillo de La Monclova era de planta rectangular, y disponía de torreones rectangulares, de los que se conservan vestigios en los ángulos norte y este. Aunque fueron muy remodelados con las obras posteriores, los restos más antiguos que se conservan de este castillo datan al siglo XIV, siendo éstos la Torre del Homenaje y tres lienzos del recinto amurallado. La Torre del Homenaje es de planta rectangular, posee dos cámaras superpuestas y una azotea con parapeto y almenas encapuchadas. Esta torre debió ser originalmente maciza, aunque hoy día alberga en su interior la escalera principal del palacio. La entrada al castillo se realiza a través de un pórtico con arco de medio punto sobre columnas y escudos familiares en las enjutas.

En un friso puede leerse "Se acabó año 1668". Desde la entrada se accede a un gran patio porticado en tres de sus lados con arcos semicirculares sobre columnas y escudos de la Orden de la Merced en las enjutas. La capilla luce hoy día un retablo de tendencia castellana de los siglos XVI, procedente del Castillo de Viñuelas, de Madrid, que era propiedad del Duque del Infantado. Las puertas de madera son muestra de la talla del siglo XVII.

Se levanta sobre un castro celtibérico, y fue edificado a partir del siglo XI adosado a un ángulo de la muralla. Su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, por lo que tiene una mezcla de estilos arquitectónicos muy característica, aunque predominan el gótico y el renacentista.

En su construcción participaron algunos de los arquitectos más famosos de la época: Hanequin de Bruselas, Juan Guas o Juan de Álava, autor del actual patio de armas.

Es de forma irregular y tiene una superficie de 1.025 m2. Destaca su patio de armas, así como la torre del homenaje, de 20 m de alto, que conecta con la crujía oriental que albergó una de las armerías más ricas y valiosas de España. Está rodeado por una barbacana exterior, y conecta a través de un tapial con el antiguo bosque de caza del castillo, ahora parque municipal.

Fue propiedad de validos reales como el Álvaro de Luna o Beltrán de la Cueva, y entre sus huéspedes más ilustres destacan los reyes de Castilla, como Sancho IV, o su mujer doña María de Molina, que celebró las cortes del reino en 1297, o Juan I y su mujer doña Leonor, que murió en el castillo. También destacan el pintor Parcerisa, José de Espronceda, el general Hugo o el duque de Wellington.

En 1997 surgió el Castillo Habitado, la primera visita teatralizada de España. Además de un espacio turístico, es un instituto de Educación Secundaria, y sede de la Fundación de la Casa de Alburquerque, que custodia uno de los archivos nobiliarios más importantes del país.

El castillo de San Marcos, sito en El Puerto de Santa María, Cádiz, fue construido en el siglo XIII, configurado como una iglesia fortaleza fronteriza con el reino nazarí de Granada bajo el reinado de Alfonso X el Sabio, Rey castellano-leones que tomó la población de la entonces Alcanatif y pasó a integrarla a los reinos de Castilla y León.

El castillo de San Marcos está construido en un lugar clave tanto estratégico como espiritual. La construcción más antigua en este emplazamiento data del siglo primero, un templo romano construido en lo que era el punto más elevado de Portus Gaditanus, una pequeña aldea de pescadores dedicada sobre todo a la obtención de Sal y la pesca en la bahía.

Esta estructura estuvo marcada por las distintas vicisitudes a las que se vio enfrentada toda la zona circundante como la invasión visigoda y la posterior conquista árabe desde el norte de áfrica, transformándose el templo en iglesia y mezquita respectivamente.

Con el aumento de población experimentado por todo el califato andalusí en el siglo X se funda la alquería de Alcanatif donde antaño se situaba Portus Gaditanus y, erigen la mezquita que hoy guarda este emblemático castillo. Es precisamente la estructura de mezquita lo primero que resalta en el interior del Castillo: templo de tradición cordobesa que utiliza las columnas de mármol del ya desaparecido templo romano para dar soporte al techo y las bóvedas del interior del edificio.

Resalta en la mezquita no solo los arcos de herradura que se encuentran distribuidos en todo el espacio, sino el mihrab situado en el muro de la quibla. Mihrab que ha perdurado hasta nuestros días sobreviviendo a 7 siglos de culto cristiano.

Tras la toma de Alcanatif por parte de Alfonso X, esta pasó a formar parte del reino de Castilla y León bajo el nombre de "Santa María del Puerto" y el mismo monarca ordenó no solo la reconversión de la mezquita en iglesia cristiana sino el inicio de las obras para convertirla, también, en fortaleza y puesto fronterizo con el reino Nazarí de Granada dándole entonces el nombre de "Castillo de San Marcos" en honor a la onomástica del día de la conquista de Alcanatif, el 25 de Abril.

Hasta el siglo XIV, el Castillo y la población de Santa María del Puerto formaban parte de la corona Castellana hasta que se le otorga el dominio a Luis de la Cerda, primer duque de Medinaceli, ducado que ostenta la propiedad del castillo hasta el siglo XIX y bajo su orden se realizaron las distintas obras del castillo de ampliaciones y adhesiones que hoy podemos ver.

Las más representativas datan del siglo XV, periodo en el que la casa ducal invierte una buena cantidad de recursos en la población, financiando también, la construcción de la Iglesia prioral de la ciudad.

Ya en el siglo XIX la titularidad del castillo pasa a manos del ayuntamiento de la población que consigue mantenerlo a duras penas realizando reformas y reconstrucciones tratando de buscar su conservación. Hoy, pertenece al Grupo Caballero que ha conseguido mantener con éxito y en buen estado este monumento tan emblemático de El Puerto de Santa María.

El castillo de Almodóvar fue construido en época árabe en el año 740. Recibió el nombre de Almudawwar, que significa el redondo, en honor a la forma del terreno donde está asentado el mismo.

Perteneció al Califato de Córdoba durante los años de Abderramán III. Cuando Al-Ándalus estaba dividido en diferentes reinos independientes entre sí, conocidos como los reinos de Taifas, el castillo perteneció primero a la de Sevilla, luego a la de Carmona y por último, a la de Toledo.

En 1240, cuatro años después de la reconquista de Córdoba, el castillo fue adquirido por Fernando III "El Santo", quién lo reconstruyó y amplió parte del mismo. 

Durante el reinado de Pedro I "El Cruel" o "El Justiciero", el bastión alcanzó una de sus épocas más esplendorosas, sirviendo éste de vivienda, prisión y de cámara de tesoros, asentándose así su función militar. 

Entre otras personalidades, las mazmorras del castillo de Almodóvar fueron ocupadas por D. Fadrique y Dña. Juana de Lara.

Es en 1900, cuando su propietario, D. Rafael Desmaissières y Farina, XII Conde de Torralva, dedica - durante 36 años- su fortuna y parte de su vida a reconstruir la fortaleza.

 

 

El Castillo de Riudabella, o Granja de Riudabella, es una antigua granja-fortín cisterciense convertida en mansión fortificada de estilo historicista. Está situada en el núcleo de Riudabella, al pie del bosque de Poblet, en el término municipal de Vimbodí y Poblet (Conca de Barberà). Está declarado como bien cultural de interés nacional .

Los orígenes de Riudabella se remontan a la época prehistórica tal y como  demuestra la existencia de diferentes yacimientos en la zona. El inicio de la edificación se ubica en la época ibera, ya que en este emplazamiento se halló  un torreón ibero de defensa. Posteriormente  en este mismo edificio se  tienen diferentes referencias  del asentamiento de una considerable villa romana.

Hacia el siglo XII, tras la ocupación sarracena,  Ramón Berenguer IV reconquista estos territorios y cede las tierras a los monjes del Cister que fundan el Monasterio de Santa María de Poblet,  y se encargan de desarrollar diferentes granjas dedicadas a la explotación agrícola y el cuidado de sus inmediaciones. 

Así Riudabella entre los siglos XIII y XVI se convierte en una importante   "granja fortín pobletana" donde se construyen sobre los elementos ya existentes, una masía fortificada con  diferentes dependencias dedicadas al alojamiento, a la oración y a las labores agrícolas realizadas por los monjes tales  como  el cultivo de la viña y la elaboración del vino, la miel y el azafrán. Eso explica la existencia en las dependencias de un importante "Celler" o bodega  de la época.

En el siglo XV el abad Delgado hace varias construcciones y una capilla. A lo largo de los siglos XVI-XVIII los monjes hicieron mejoras. 

Durante el periodo de la desamortización de Mendizábal, Pedro Gil i Babot, padre del tatarabuelo del actual propietario compró la masía como finca de caza. La restauración se hizo durante 1860 y fue cuando se rehicieron los edificios con un estilo neo medieval, convirtiendo Riudabella en una mansión fortificada.

 El edificio principal está formado por un cuerpo rectangular de tres pisos y desván y cubierto a dos vertientes; a ambos lados hay una torre, una cubierta a cuatro vertientes y el otro tiene la cubierta plana y está decorado con arcos de medio punto en la parte superior. En un lado hay una terraza con almenas acabadas en punta y pequeñas torres circulares en las esquinas. Todas las aberturas son con dinteles excepto en una de las torres que hay una galería hecha con ventanas de estilo gótico con arcos, finas columnas, relieves y calados. Todo el recinto está rodeado por una muralla con almenas acabadas en punta.
 
Se empezó como finca agrícola y residencia de verano de la familia, a uso privado, pero el paso de los años , las nuevas inquietudes de la sociedad así como los cambios económicos en general, han hecho que la familia nos replanteáramos abrir nuestra casa al público, para poderlo preservar y afrontar el costoso mantenimiento que implican este tipo de edificios.

En ese sentido, nos pareció más adecuado abrir un tema de “turismo rural” dado el singular entorno en el que se encuentra emplazado el Castell de Riudabella. Empezamos en 1992 con un apartamento para 6 personas en un ala del castillo y poco a poco fuimos adecuando las instalaciones anexas para dar servicio de piscina y jardín.

Después abrimos otro núcleo para 2 personas, con una filosofía diferente a la del turismo rural entendido y legislado por la Generalitat, y más acorde con la idea de ofrecer unos alojamientos con encanto y derivar más a un turismo histórico-cultural, rama que por cierto aún no existe en España.

En ese sentido estamos trabajando en estos momentos. Nuestra idea e ilusión, sería convertir el Castell de Riudabella en un referente del turismo histórico, con plaza para máximo 20 personas alojadas en apartamentos para 2/4 pax. Ubicadas en diferentes emplazamientos fuera del edificio principal (cocheras, establos, bordas...) y mantener éste para dar comidas especiales, celebrar eventos y reuniones.

Asimismo ofrecemos a nuestros huéspedes no sólo la oportunidad de pernoctar, sino también poder disfrutar de diferentes packs de ocio, véase, visitas guiadas por la ruta del Cister, Tarragona, el Reus modernista, cata de vinos, packs de spa (masajes, sauna, jacuzzi...) salidas en globo desde el propio castillo, deportes al aire libre (Paintball, senderismo, quads...) y claro está, la visita guiada privada por el castillo con explicación de su historia y la de nuestra familia.

También hemos adecuado unas salas en el antiguo granero, para poderlas ofrecer para celebrar bodas, eventos, reuniones de empresa... y así ampliar la oferta.

Nuestro último gran hito, será poder recuperar el antiguo jardín romántico e incluirlo en nuestra oferta turística y así disfrutar de un entorno privilegiado.

Ubicado en la Sierra de Gredos, a escasamente 90km de Madrid, el castillo de La Adrada lleva dominando el paisaje del Valle del Tiétar desde el siglo XIV.  Construido sobre una iglesia gótica de 1250 que, a su vez, parece que estuvo construida sobre otro castillo de origen romano, el castillo gana en relevancia a partir del siglo XIV con la designación de La Adrada como Villa.  Fue estancia temporal de Enrique III, Juan II, Enrique IV y de los Reyes Católicos, ampliándose en tamaño y en instalaciones que garantizaban una mejor seguridad, caso de sus murallas hasta que, a partir del siglo XIX, empieza a caer en ruinas.  Fue víctima del expolio de propios y extraños.  En ese estado en que se encontraba hasta finales del siglo XX, momento en el cual, se cede al Ayuntamiento de La Adrada y con el apoyo de varias instituciones, es restaurado y se comienza con su apertura al público en 2004.

Desde entonces hasta hoy, el castillo de La Adrada ha recobrado uso y vida.  Con una entrada de 3€, reducida para grupos y gratuita los miércoles, el visitante puede pasear por el castillo y sus murallas, informarse de su historia a través de una proyección audiovisual, y visitar el Centro de Interpretación Histórica del Valle del Tiétar.  Este Centro de Interpretación explica los orígenes y tradiciones de los muchos y bonitos pueblos que forman el Valle del Tiétar, sus montes más representativos y otras curiosidades de la zona.

Pero el castillo no se limita a ser un monumento digno de ver y de admirar si no que es un edificio público que se está usando para muchos eventos culturales y sociales incluyendo bodas.

Desde 2004, el Castillo es el epicentro del Mercado Medieval de La Adrada con torneos de arco, conciertos de madrigales, y obras de teatro. 

Desde 2018, es también el escenario principal del Festival de Verano Tiétar – festival de La Adrada - acogiendo una media de 15 actuaciones al año.  Por el escenario situado en el original ábside de la iglesia gótica del siglo XIII, han actuado artistas de la talla de Carlos Núñez, Bebe, Paco Ibáñez, Luar Na Lubre, Hevia… 

También desde hace más de un lustro, es uno de los lugares preferidos por estudios de grabación de películas y series televisivas como Águila Roja, Reinas, El Ministerio del Tiempo, Isabel, El Cid…

En resumen, un lugar con mucho encanto dispuesto a recibir su visita.

 

 

 

El Palacio del Infante Don Luis de Borbón, fue un proyecto encargado al arquitecto Ventura Rodríguez, ejecutado por los hermanos Thomas, quedando inconcluso tras la muerte del Infante, construyéndose solo el ala derecha y parte de la fachada principal, con su pórtico monumental de inspiración romana, de líneas muy sobrias, decorada en estilo neoclásico inglés.
El Palacio del Infante Don Luis de Borbón ha sido declarado Bien de Interés Cultural, BIC, en 2012.
El Palacio cuenta con 3 plantas, a las que se accede desde el pórtico y un gran zaguán que acoge la gran escalera imperial, un espacio cuadrado con doble altura, cubierto por una bóveda y delimitado por una arquería perimetral con balcones.
Los años que el Infante vivió en El Palacio, fueron años de esplendor cultural. El Infante vivía por y para el arte, considerado uno de los mecenas más importantes, además de un gran coleccionista, consiguió una de las bibliotecas de ciencias más importantes, y mejor dotadas, especialmente en botánica y zoología, con su extensa colección de arte y un Gabinete de Historia Natural, lo que hizo posible que Arenas se encontrara en la vanguardia de su tiempo.
Entre los grandes personajes que pasaban temporadas en el Palacio Arenense se encontraban, el compositor Luigi Boccherini y el pintor Francisco de Goya, quien pasó tres veranos en Arenas, dedicándose a pintar cuadros de la familia.
El Infante falleció en Arenas el 7 de agosto de 1785, lo que supuso el final de la corte del Infante en Arenas y el abandono del Palacio y casi su total desmantelamiento.
Entre 1785 y 1796 el Palacio sirvió de acuartelamiento y años después fue ocupado por las tropas napoleónicas, sirviendo de fortín, hasta que ya en el S. XIX se convierte en seminario.
En 1989 el Ayuntamiento de Arenas de San Pedro adquirió el Palacio y comenzó la labor de revalorización y rehabilitación del edificio y sus jardines, configurándolo no solo como un contenedor cultural, sino dotándole de mejoras estructurales y estéticas, lo que hacen que hoy sea un de los emblemas de la ciudad y un referente cultural y turístico para arenenses y visitantes.
Desde 2018 el Palacio es la Sede del Museo de los Premios Gredos de Pintura,
Además de contar con eventos que ya tienen años de trascendencia: como el Festival Luigi Boccherini y las Jornadas Palaciegas, Exposiciones, Festivales y Conciertos. Sin duda un calendario de eventos que trata de rememorar los años dorados de la Corte de Don Luis.

El actual castillo de Puebla de Sanabria se levanta sobre el mismo emplazamiento en el que estuvo el castillo del siglo XIII. De este anterior recinto son pocos los datos que se tienen, ya que sus escasos restos no han permitido más que influir su planta. Algunos historiadores han querido ver como única fortificación anterior a la actual una torre fuerte, conocida como “de los Losada”, sin embargo mayoritariamente se tiende a pensar que la construcción plenomedieval fue un castillo en el mismo emplazamiento y de similar tamaño del actual.

Pertenece al grupo de castillos obtenidos por favor real en beneficio de familias nobles que en determinadas circunstancias apoyaron a los monarcas en sus empresas. Llegado a manos del III Conde de Benavente, Alonso Pimentel, cabe suponer que emprendió las obras de levantamiento del nuevo castillo hacia mediados del siglo XV, según se deduce de su testamento, fechado en 1455.

Las obras serían reanudadas por el IV Conde, Rodrigo Alonso de Pimentel junto a su mujer María Pacheco, quienes entre los años 1477 y 1482 construirán la mayor parte de la obra. Aunque a estos corresponde la mayor parte de las obras de levantamiento de la fortificación, debieron ser sus sucesores, Alonso de Pimentel y Ana de Velasco los que terminarían las obras definitivamente

Actualmente el castillo, es uno de los monumentos más visitados de toda la Provincia de Zamora, registrando hasta 50.000 visitantes en el 2017.

El Hospital de San Juan Bautista, más conocido como Hospital Tavera, nació en el siglo XVI con una doble función: benéfica, hospital para “los tocados de diferentes enfermedades”, y sepulcral, panteón de su fundador, el Cardenal Juan Pardo Tavera, arzobispo de Toledo, inquisidor General, presidente del Consejo de Castilla y gobernador del reino en ausencia del Emperador.

Su fisonomía palaciega deriva del modelo, la gran casa privada romana de doble patio descrita por Vitruvio, que su primer arquitecto Alonso de Covarrubias, maestro mayor de la Catedral Primada y arquitecto real, eligió para satisfacer un concepto novedoso de hospital.

Su construcción inaugura, en 1540, el programa de renovación arquitectónica y urbanística que el círculo de humanistas que rodearon al Emperador Carlos V proyectó para adecuar la imagen de Toledo a su papel de Capital Imperial, y que el Greco plasmaría años después en su célebre “Vista de Toledo” en la que sitúa en primer plano, flotando sobre una nube e invirtiendo su orientación, este Hospital en cuyo alhajamiento participó.

La fabulosa suma que, según el administrador del Hospital, Pedro Salazar de Mendoza, se había gastado hasta 1599, medio millón de ducados, cuando todavía quedaba gran parte de la Iglesia por construir, la convierte en una de las más esplendidas fábricas de la época, quizás sólo comparable, según el Historiador del Arte, Fernando Marías, con la del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

 

El origen del actual emplazamiento de la villa de Baena hay que situarlo en un hisn (castillo) árabe de nombre Bayyana que ya aparece en las fuentes en relación con la rebelión muladí de Umar ibn Hafsun en la segunda mitad del siglo IX. Tras la pérdida de la función militar de la fortaleza, ésta se convirtió en palacio de los Duques de Sessa, señores de la villa, sufriendo importantes reformas a lo largo de los siglos XV y XVI.

El edificio ha sufrido diversas reformas a lo largo de la historia entre las que cabe destacar la adecuación del patio de armas como depósito de aguas potables al municipio en el siglo XX. Recientemente, y gracias a la apuesta decidida del Ayuntamiento de Baena y al apoyo económico del Gobierno de España, a través del 1 % Cultural, se ha llevado a cabo un importante proyecto de recuperación y puesta en valor para hacerla visitable: se han recuperado varias torres entre las que sobresale la Torre del Homenaje denominada de las Arqueras o de las Cinco Esquinas, varios lienzos de muralla y la llamada Puerta del Campo, ubicada en el flanco oriental.

Las tareas arqueológicas que se realizaron como apoyo a la restauración y que consistieron en análisis paramentales y en la apertura de sondeos permitieron documentar una serie de estructuras (muros y torres) fabricadas en tapial de época almohade que, posteriormente, quedaron embutidas y forradas por muros de mampostería a lo largo de los siglos XIV y XV, enmascarando la fortaleza primitiva, aunque esta no debió cambiar mucho en lo que se refiere a su planta original. Cabe destacar la presencia de un imponente recinto subterráneo, a modo de aljibe, de época bajomedieval y de planta cuadrangular, ejecutado sobre dos arcos de descarga.

El acceso actual se realiza por la puerta situada en la Plaza de Palacio desde la que se llega a un hall en cuyo extremo meridional se encuentra la escalera de la Torre del Homenaje, que dispone de varias plantas y una terraza que constituye un singular mirador de la ciudad y su entorno. En el extremo opuesto a esta puerta se localiza la Puerta del Campo que sería la entrada original al castillo que ha podido recuperarse junto a la torre anexa denominada de los Cascabeles. Entre las torres existentes cabe destacar la Torre de los Secretos situada en el ángulo sureste del castillo. En la zona central de la fortaleza, en lo que sería el patio de armas, se ubican los depósitos de agua de la localidad construidos entre los años 1927 y 1959 alterando notablemente la fisonomía del edificio, pero que se han recuperado para un uso turístico-cultural.

El elemento más distintivo de la localidad es el formidable "Castillo de Alconchel”, también llamado en la actualidad como Castillo de Miraflores por estar ubicado en el cerro del mismo nombre. Y enclavado sobre la cima del cerro de este mismo nombre, domina con su imponente presencia todos los territorios del entorno. De origen árabe, y reconstruido en el siglo XII por el monarca lusitano Alfonso Enríquez, fue consolidado luego por los templarios, convirtiéndose en uno de los bastiones más importantes de esta Orden.

Originariamente se componía de triple recinto, reforzado el intermedio con cubos apuntados hacia el sur. Lo preside una poderosa torre de Homenaje, completando el conjunto un buen patio de armas, aljibes, mazmorras, capilla y otras dependencias de las que se conservan distintos restos. Hoy se encuentra en su interior el Centro de Interpretación de las Fortificaciones del Gran Lago de Alqueva, alberga ya un espacio único para convenciones, congresos y exposiciones y se prepara para el hospedaje.

Desde el punto de vista histórico debe recordarse que existió aquí un enclave musulmán, del que no queda ningún vestigio. En primer lugar fue ocupado por los portugueses, avanzado el S. XII, en tiempos de Alfonso I, en 1166. Pasó a manos castellanas cien años después, en 1264, y fue cedido a la orden del Temple primero y a la de Alcántara después. La fortaleza está llena de Historia de las luchas que mantuvieron los Reinos de España y Portugal.

La mayoría del grueso de la fortaleza está construida con piedras, con sillares en las esquinas de la torre del homenaje y mampuesto. La madera es utilizada en pocos lugares como en trancas ranguas, suelos de la torre y posiblemente en el rastrillo de la puerta de entrada actual y en los mechinales de la parte superior del lado norte de la torre.

El castillo tampoco ha escapado al acervo popular y son algunas las tradiciones locales que giran en torno a él. A pesar de ser muchos de ellos datos exagerados resultan ser curiosos y dignos de ser rastreados documentalmente.

Así, en Alconchel se suele afirmar que desde la fortaleza parte un túnel que conduce a la Iglesia parroquial y otro a la cercana Ermita de la Esperanza, efectivamente algunos castillos han contado con minas o pasadizos que servían de escape en situaciones de asedio, pero en este caso que nos ocupa no se ha podido atestiguar la presencia de dichos túneles de ninguna forma. Desde luego lo que si está probado es que la presencia de minas en los castillos suponía un grave perjuicio para el mismo ya que de la misma forma que podía servir para escapar también podía servir para entrar por parte de los enemigos, con lo que la presencia de los mismos está casi descartada.

A poca distancia de Santiago de Compostela, en la margen pontevedresa del valle fluvial del Ulla, se halla el pazo más visitado de Galicia, el palacio de Oca, conocido como el "Generalife del Norte" o el "Versalles Gallego".

a comparación de este monumento de arquitectura pétrea y vegetal con aquellos conjuntos universalmente conocidos pretende subrayar a la vez, la singularidad y la trascendencia del más señorial y mejor conservado de los pazos gallegos. El símil, pese a su naturaleza hiperbólica, evoca acertadamente que, aunque construido muy lejos de la Corte, la referencia en su diseño fue el jardín cortesano del Barroco.

El aspecto más sobresaliente de este conjunto es la unidad indisociable del agua, la piedra y la vegetación que convierte a este monumento en obra maestra de la arquitectura, la ingeniería y la jardinería, según las palabras que el historiador y académico don Javier Sánchez Cantón, usó en 1945 para incluir estos históricos jardines entre los protegidos.

La casa fuerte primitiva fue construida por orden de Álvaro de Oca a mediados del siglo XV, para perderla poco después en favor de la mitra compostelana en las luchas de la nobleza gallega contra el arzobispo de Santiago. En 1564 pasó a poder del rey Felipe II quien la vendió a María de Neyra, transmitiéndose de generación en generación hasta la XVIII duquesa de Medinaceli quien en 1978 lo donó a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli en el acto de su constitución.

Este palacio, más conocido como Casa de Pilatos, es una armoniosa síntesis de la tradición gótico-mudéjar tardomedieval y de las innovaciones del Renacimiento italiano, cuya introducción en Sevilla se debe a sus propietarios, los Enríquez de Ribera, Adelantados Mayores de Andalucía, principales representantes de la corona en la Baja Andalucía.

Situado en el centro histórico de Sevilla, su núcleo comenzó a construirse a fines del siglo XV, agregándosele salones, patios y jardines hasta convertirlo en el conjunto residencial privado mayor de la ciudad y en el marco ideal en el que desarrollar los nuevos modos de vida y sociabilidad de las élites de una ciudad enriquecida como metrópolis del mayor imperio ultramarino hasta entonces conocido.

A lo largo del Siglo de Oro, este palacio actuó de tamiz de los nuevos gustos artísticos procedentes de Italia que los sevillanos conocieron primero por las piezas marmóreas traídas de Génova, hace quinientos años, por el I marqués de Tarifa, con ocasión de su célebre peregrinación a Jerusalén que acabaría dando su nombre actual al palacio, y después, por las extraordinarias colecciones escultórica y pictórica reunidas, como Virreyes de Nápoles, por dos de sus descendientes, el I y III duque de Alcalá, obras muchas de ellas presentes aún en el palacio.

Por su organización espacial, su calidad arquitectónica y la riqueza de su decoración, devino el modelo canónico de la arquitectura civil andaluza y el patrón de los palacios sevillanos.

El castillo es una montaña en medio de un valle.

Controla la comarca de Els Ports, un amplio territorio de más de 1000 km2 que se fijó en la época islámica y que, aproximadamente, es el paisaje que se ve desde la plaza de armas. Es en la época islámica (7-14-1231) cuando el castillo toma el relevo a Lesera, la ciudad iberromana en el actual término del Forcall, como centro de la Comarca. En esta época (1084) es cuando llega a estas tierras El Cid que estaba al servicio del rey  musulmán de Zaragoza.

La importancia del castillo durante la época cristiana viene dada por su situación en el centro geográfico de la Corona de Aragón. Además era el único castillo en manos de la Corona de Aragón en muchos kilómetros a la redonda, ya que en todo el territorio próximo estaba en manos de las órdenes militares. Jaime I el Conquistador ya manifestó que valía tanto como un condado y que sólo podía estar en manos del rey.

Ha pasado por mil vicisitudes e infinidad de guerras. La guerras de la Unión, (s.XV), Las Germanías (XVI), la larguísima y cruel guerra de Sucesión  a la Corona de España(XVIII), la guerra del Francés (XIX) y las tres guerras carlistas siendo la primera (1833-1840) la más significativa. Aquí nos encontramos con la figura del general Cabrera que tuvo al castillo y Morella como un pequeño estado al final de dicha guerra. Después de las tres guerras carlistas el castillo y el Convento de San Francisco están en manos del regimiento de infantería Otumba con 300 soldados hasta 1911 en que abandonan la plaza.

Su historia, por tanto, abarca desde la época neolítica, donde ya había asentamientos, hasta bien entrado el siglo XX. Toda una historia ligada a la historia de España.

Es monumento histórico nacional des del 4 de junio de 1931.

 

 

El Castillo de Loarre es una de las fortalezas románicas más antiguas y la mejor conservada de Europa. Situado en la frontera natural entre el valle del Ebro y la cordillera de los Pirineos, el castillo domina la llanura de la Hoya de Huesca desde un risco pétreo a 1070 m. de altitud. Construido a lo largo del s. XI en diferentes fases que fueron respondiendo a necesidades distintas.

La primera fase se inicia hacia el año 1020 por el gran rey pamplonés Sancho el Mayor, que en su afán de proteger de los ataques musulmanes sus condados pirenaicos, aprovecha las montañas del prepirineo oscense para instalar una serie de fortalezas que crearán una auténtica frontera fortificada, de la cual Loarre será uno de sus últimos eslabones. De ésta primera fase destacan las dos torres principales y la capilla románica de Santa María. La segunda fase la inicia su nieto, el segundo rey de Aragón Sancho Ramírez, hacia el año 1071, que con el respaldo de la Santa Sede decide rodear la antigua fortaleza de su abuelo, que seguía siendo frontera, con un gran monasterio que albergará una orden de canónigos agustinos, uniendo en Loarre la espada y la cruz, la función militar y la monástica. De ésta fase destaca la impresionante Iglesia de San Pedro, una joya única de la arquitectura románica coronada por una espectacular cúpula.

La última fase de construcción se demorará hasta finales del s. XIII, y es la muralla jalonada de torreones semicirculares que recorre los más de 170 m de perímetro, y que rodeaba no sólo la fortaleza, sino también  un pequeño poblado surgido al amparo del castillo, y que es el origen del Loarre actual. Será ya en los albores del Renacimiento cuando tan magna fortaleza se abandona definitivamente quedando su presencia impertérrita en lo alto de la sierra de Loarre.

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